Pregunta a cualquier marino qué es lo más duro del trabajo y muchos no dirán el mal tiempo ni la carga de trabajo. Dirán la distancia de casa.
Qué lo hace difícil
- Perderse cumpleaños, fiestas y momentos importantes.
- Husos horarios que dificultan las llamadas regulares.
- La sensación de que la vida en casa sigue sin ti.
- Volver a casa y necesitar tiempo para readaptarse a la rutina.
Qué ayuda
- Acordar un ritmo. Una llamada corta a hora fija suele ser mejor que llamadas largas e irregulares.
- Compartir cosas pequeñas. Fotos de atardeceres, de la comida, un momento gracioso. Las pequeñas novedades acercan.
- Planificar el permiso. Hablad de lo que ambos queréis de vuestro tiempo en tierra antes de llegar.
- Mantener una rutina a bordo. El ejercicio, el sueño y las comidas a su hora mejoran el ánimo.
- Hablar con los compañeros. Casi todos a bordo sienten lo mismo. Ponerle nombre lo hace más llevadero.
Si la distancia pesa durante semanas, no lo escondas. Habla con un compañero de confianza, con el contacto de bienestar de la naviera o con una línea de ayuda para marinos.
Tu familia también es parte de tu tripulación. Mantenla informada.

