La tecnología facilita el manejo de los buques, pero algunas expectativas no se ajustan a la realidad.
Mito 1: «El piloto automático gobierna el barco solo»
Realidad: el piloto automático ayuda a mantener el rumbo fijado. No ve el tráfico, el tiempo ni los peligros. Por eso en el puente siempre hacen falta un oficial de guardia y una vigilancia adecuada.
Mito 2: «Con radar y AIS no hace falta vigía»
Realidad: el radar y el AIS son ayudas. Las embarcaciones pequeñas pueden verse mal en el radar, y no todos usan el AIS, o lo usan bien. El reglamento de abordajes exige vigilancia por todos los medios disponibles.
Mito 3: «Los barcos pueden parar cuando quieran»
Realidad: los buques grandes tienen distancias de parada muy largas. Incluso pasando de avante toda a atrás toda, un buque puede recorrer varias millas náuticas, según su tamaño y carga. Por eso las decisiones deben tomarse pronto.
Mito 4: «Los barcos grandes tienen cientos de tripulantes»
Realidad: salvo los buques de pasaje, muchos grandes mercantes operan con una tripulación relativamente pequeña. El número depende del tipo y tamaño; en graneleros y portacontenedores suele mencionarse una veintena.
Mito 5: «Un buque moderno no puede hundirse»
Realidad: no existen buques insumergibles. La tecnología y las normas reducen el riesgo pero no lo eliminan. Por eso importan el equipo de salvamento, los ejercicios y la formación.
Conclusión
La tecnología se añade junto a la buena marinería, no en su lugar. Cuanto más crece la automatización, más valen la atención humana y las decisiones correctas.
Información general; las cifras varían según el buque y las circunstancias.

