Cuando hay que abandonar el buque, la vida depende de estos cuatro equipos. Una breve presentación de cada uno: qué es, para qué sirve y qué vigilar.
Imagen: Delsonroche / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0
Bote salvavidas cerrado
Bote a motor totalmente cerrado y autoadrizable que se arría con pescantes. Lleva combustible, agua, raciones y material de señales. Su capacidad y la asignación de tripulantes figuran en el cuadro de obligaciones.
Imagen: Pjotr Mahhonin / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0
Bote de caída libre
Se instala en una rampa inclinada en popa. Con la tripulación sentada y con cinturones, un único mando lo libera y cae al agua. Habitual en petroleros y graneleros. La postura correcta protege espalda y cuello.
Imagen: NPL FP2011 / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0
Balsa salvavidas inflable
Se guarda plegada en un contenedor blanco; al lanzarla y tirar de la boza se infla con una botella de CO₂. Tiene toldo, bolsas de lastre y equipo de emergencia. Debe revisarse cada año en una estación autorizada.
Imagen: S.J. de Waard / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0
Unidad de zafa hidrostática (HRU)
Va fijada a la cuna de la balsa. Si el buque se hunde, la presión del agua a unos 1,5–4 m la abre y libera la balsa, que sube y se infla sola. Revise su fecha de caducidad con regularidad.
En el próximo ejercicio, acuda a su puesto de embarque y mire la fecha de la HRU de la balsa. Esos cinco minutos pueden ser los más valiosos.
Este artículo forma parte de la serie Equipos de emergencia a bordo. Serie completa: /blog/seri/equipos-de-emergencia-a-bordo
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