El cine y las historias pintan al capitán con colores vivos. La realidad es algo distinta.
Mito 1: «El capitán debe hundirse con el barco»
Realidad: ninguna norma internacional obliga al capitán a hundirse con el buque. Que el capitán sea de los últimos en abandonarlo es una tradición y una muestra de responsabilidad, pero sobrevivir importa: un capitán superviviente puede colaborar en el rescate y la investigación.
Mito 2: «El capitán lleva el timón todo el tiempo»
Realidad: el capitán ocupa sobre todo un papel de gestión: plan de travesía, decisiones, informes, seguridad y comunicación con la naviera. El timón lo suele llevar un timonel o el piloto automático. El capitán está más activo en el puente en aguas estrechas, al entrar en puerto y en emergencias.
Mito 3: «El práctico toma el control del barco»
Realidad: el práctico asesora con su conocimiento de las aguas y el tráfico, pero el capitán sigue siendo responsable de la seguridad del buque. Por eso el capitán y el equipo de puente deben mantenerse atentos.
Mito 4: «El capitán puede casar a cualquiera a bordo»
Realidad: es una historia popular. En la práctica, la facultad de celebrar matrimonios depende de las leyes de los países y banderas implicados, y por lo general no se otorga a los capitanes. Consulta la ley aplicable en cada caso.
Mito 5: «El capitán puede hacer lo que quiera»
Realidad: el capitán tiene amplia autoridad y prioridad en las decisiones de seguridad, pero está sujeto a la ley, los convenios y los procedimientos de la naviera. La autoridad es grande, y la responsabilidad también.
Conclusión
Ser capitán es menos un título romántico que una gran responsabilidad. Mira nuestra serie sobre la jerarquía a bordo para tener el panorama completo.
En asuntos legales, acude a la autoridad competente y a un abogado.

